sábado, 19 de mayo de 2012
Sí, tú sonríe eres perfecta.
Aprende que tu vida es tu propio cuento, que aunque vistas de negro o con unas bambas en vez de llevar un vestido rosa y tacones, no dejarás de ser una princesa. Que ese chico que no llama la atención, ese que te mira avergonzado y en el que aún no te has fijado puede ser el sapo que acabará convirtiéndose en tu príncipe. Logra esa luna con la que tanto sueñas, rompe las barreras de esa muralla que te impide ser lo que quieres ser, pues eso hacen todas las princesas, desafían lo que les dicen que deben hacer si ellas piensan que no es correcto. Quizás debas plantearte, que las princesas de verdad no son las de las películas Disney, no son las chicas más guapas, ni las que tienen el pelo más bonito, son las que son lo suficientemente fuertes para llevar un reino. Convéncete de que el reino es tu vida, y debes guiarlo en el buen camino. ¿Esas personas que te oprimen y hacen que no seas quien de verdad eres? Esas personas son el dragón que en toda historia de princesas aparece, y es a ese dragón al que tienes que matar, es a esas personas a las que tienes que callar, aprende que no vale para nada quedarte en el torreón de tu castillo encerrada por miedo a salir y que el dragón te haga daño, coge tu espada y enfréntate a él, es tu cuento, acabará como tú quieras que lo haga. Hay que mentalizarse, los príncipes azules destiñen, sí, esos chicos que se creen perfectos por tener una cara bonita siempre acaban haciéndote daño, que ese azul del que tanto presumen es tan sólo un color, y un mal color que acaba despintando. Ahora piensa en todo el esfuerzo, todas las noches estudiando que servirán para en un futuro tener ese castillo que tanto deseas y mereces. Mata al dragón, besa a tu sapo, sal del torreón. No te quedes en el intento, atrévete a crear tu cuento, el tuyo propio, como tú quieras y con quien te mereces.
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