domingo, 15 de marzo de 2015

Navidades, frías.

Tengo las manos y los pies fríos. Mis dedos llevan demasiado tiempo sin coger un boli, pero joder, como lo necesitaba... ¿he desaprovechado las vacaciones? Posiblemente, ¿me importa? Una mierda. He reído como nunca y me han sonreído como hacía tiempo que no me sonreían, he estado con los míos; aunque nadie me ha hecho suya, pero ese ya es otro tema. He ayudado a gente que de verdad me importa, he bebido, he fumado y he hecho todo ese tipo de cosas que mis padres me advirtieron no hacer, pero necesitaba explayarme y un poco de éxtasis de ese elixir llamado felicidad el cual tanto escaseaba últimamente. Y más que felicidad lo que escaseaba era inspiración, y más que inspiración, ganas de seguir y más que ganas un motivo por el que hacerlo.
Y sigo teniendo frío y creo que incuso junto a las llamas lo seguiría teniendo porque ya se ha apoderado de mí y ha tomado mi cuerpo como lugar para refugiarse, porque hace mucho tiempo que no conozco el calor y ya no sólo el humano.