domingo, 18 de noviembre de 2012

Olvidar no es tan fácil como dicen.

Y aquí esperando al tren de las 22:00 que me llevará quien sabe dónde, es el lugar en el que me pongo a pensar en el sentido de todo esto. ¿Como he llegado hasta aquí? me formulo una y otra vez. Echo la vista hacia atrás y lo veo todo confuso, ahora, aquí, pensaba que me iba a sentir más libre de lo que me siento, ahora me veo estúpida, y no sé si escaparme es un paréntesis explicativo o el punto final que llevo tanto tiempo esperando. Por ahora lo único claro es que ya no hay vuelta atrás, al menos no físicamente. ¿Cómo he podido perder tantas cosas en tan poco tiempo? Me he esforzado por hacerlo lo mejor posible y no creo que pudiera haber acabado peor. Llevo frustrada demasiado tiempo, esperando a que algo me haga cambiar de parecer, pero supongo que aún estando en la estación, decidida a irme para no volver, tengo la esperanza de que vengas a impedírmelo. Pensé durante mucho tiempo que lo nuestro era de verdad, pero al fin y al cabo me equivoqué, como en todo durante éstos últimos años. Me has hecho creer que no te merecía, que la culpa de todo era mía, y aun así, después de todo lo que me has hecho, pienso que eres lo mejor que me ha pasado y sigo esperando a que vengas a rescatarme.