lunes, 21 de mayo de 2012
Eclipsando al propio sol.
Imagina un día soleado, el más caluroso de todo el verano. Un grupo de hermosas chicas van cantando y bailando alocadas a orillas de la playa. Son un grupo grande, de unas 9 o 10 chicas, todas prácticamente iguales, pero no por ser familia, sino porque van todas iguales, exactamente con el mismo estilo de ropa, de pelo, con los mismos gestos, parecen clones...
-¡EH, tío! ¿Están buenas, eh?- Exclamó mi amigo Dani.
Esto hizo que me sobresaltara un poco, las trataba como si fueran sólo eso, físico.
-Son guapas, pero van todas iguales.-Dije.
Dani actuó como si mi respuesta no fuera la que esperaba oír, y concluyó debido a mi absoluta indiferencia hacia esas chicas, que no quería ir con ellos, así que se fue, dejándome solo con mi libro.
Les estuve observando un rato, a mis amigos, con esas chicas y parecían tontos, sólo sabían hablar de fiesta y hacer estupideces para hacerse los "machitos", me estaba poniendo nervioso así que decidí seguir leyendo, pero de repente algo captó mi atención. En la orilla, apartada de las "clones" había una chica, diferente a todas ellas, tenía el cabello castaño que le cubría gran parte de la espalda, y un dorado de piel muy favorecedor, llevaba una camiseta ancha encima del bikini y sostenía en su mano derecha un libro pequeño, de un color que debido a la distancia no apreciaba bien. Ciertamente era preciosa, realmente preciosa. Tenía en la cara un gesto de repulsión, quizás debido al espectáculo que estaban montando los energúmenos de mis amigos. Me quedé embobado varios minutos, hasta que se percató y entonces nuestras miradas se cruzaron. Tenía unos ojos color miel enormes, los más bonitos que había visto en mucho tiempo. Después de este cruce de miradas agachó la cabeza y sonrió, esto provocó que mi corazón se pusiera en estado de alerta, que tuviera al menos mil pulsaciones por minuto. Me quedé paralizado, me había dejado completamente traspuesto. Acto seguido comenzó a andar hacia mí. Bum, bum, mis pulsaciones aumentaban por momentos.
Llegó a las toallas, y se sentó a mi lado.
-¿No te unes?- Dijo.
-No, no me va ese rollo.- Contesté casi tartamudeando.
Nos quedamos un rato en silencio, y ella empezó a tararear una canción, en voz baja. Cantaba realmente bien, por lo que podía escuchar era la de "Talk to you" de Carly Rae Jepsen, la reconocí porque me gusta mucho esa canción.
-¡Talk to me!- Canté (un tanto desafinado).
Comenzó a reírse. Tenía una risa casi tan bonita como ella. Y así comenzamos los dos a reírnos y a hablar de un tema tras otro, mientas compartíamos los auriculares con una música bajita. Pasaron horas y horas y seguíamos hablando, me contó gran parte de su vida, que se llamaba Celeste, que tenía 15 años, cuáles eran sus cantantes favoritos, sus libros preferidos, y curiosamente coincidían, sus gustos y los míos, coincidían. Jamás había tenido tantas cosas en común con una persona. Celeste era absolutamente perfecta.
Cayó la noche, y nosotros seguíamos hablando. Sobre las 10 y media volvieron nuestros amigos, borrachos, como no. Esto hizo que cada uno tuviéramos que llevar a los nuestros a sus respectivas casas. Antes de partir, vino hacia mí, despacio, y se despidió dándome un beso en la mejilla. En ese momento el mundo se paró y mi corazón con él.
-Hasta pronto.- Se despidió ligeramente sonrojada, y partió con sus amigas hacia el final de la playa.
En ese momento lo supe, comencé a echarla de menos nada mas pasaron 2 segundos de que se hubiera ido, y esto no era normal, la necesitaba. Lo decidí, en ese momento me conciencié de lo que había pasado y de lo que tenía que hacer, así que desde ese momento, no volví a separarme nunca más de su lado.
sábado, 19 de mayo de 2012
Sí, tú sonríe eres perfecta.
Aprende que tu vida es tu propio cuento, que aunque vistas de negro o con unas bambas en vez de llevar un vestido rosa y tacones, no dejarás de ser una princesa. Que ese chico que no llama la atención, ese que te mira avergonzado y en el que aún no te has fijado puede ser el sapo que acabará convirtiéndose en tu príncipe. Logra esa luna con la que tanto sueñas, rompe las barreras de esa muralla que te impide ser lo que quieres ser, pues eso hacen todas las princesas, desafían lo que les dicen que deben hacer si ellas piensan que no es correcto. Quizás debas plantearte, que las princesas de verdad no son las de las películas Disney, no son las chicas más guapas, ni las que tienen el pelo más bonito, son las que son lo suficientemente fuertes para llevar un reino. Convéncete de que el reino es tu vida, y debes guiarlo en el buen camino. ¿Esas personas que te oprimen y hacen que no seas quien de verdad eres? Esas personas son el dragón que en toda historia de princesas aparece, y es a ese dragón al que tienes que matar, es a esas personas a las que tienes que callar, aprende que no vale para nada quedarte en el torreón de tu castillo encerrada por miedo a salir y que el dragón te haga daño, coge tu espada y enfréntate a él, es tu cuento, acabará como tú quieras que lo haga. Hay que mentalizarse, los príncipes azules destiñen, sí, esos chicos que se creen perfectos por tener una cara bonita siempre acaban haciéndote daño, que ese azul del que tanto presumen es tan sólo un color, y un mal color que acaba despintando. Ahora piensa en todo el esfuerzo, todas las noches estudiando que servirán para en un futuro tener ese castillo que tanto deseas y mereces. Mata al dragón, besa a tu sapo, sal del torreón. No te quedes en el intento, atrévete a crear tu cuento, el tuyo propio, como tú quieras y con quien te mereces.
sábado, 12 de mayo de 2012
Yo enteramente.
¿Nunca has sentido esa sensación constante de que no vales para nada, de que no estás hecha para el mundo, de que nadie te acepta en realidad tal y como eres, que las personas de tu alrededor te intentan cambiar, que eres una decepción constante, y que llenas de mierda a todos los que estén a tu lado?, yo sí, y ya estoy cansada de ver que este mundo en el que he nacido no está hecho para mí, que no encajo, que soy demasiado poco normal para esta cosa tan superficial y gilipollas que habéis creado. Sociedad, gracias por no comprenderme,gracias por pensar y colocar en la cabeza de aquellos que me juzgan la extraña idea de que soy una rarita porque no soy como tú siempre quisiste que fuera, porque no visto como dicen que tengo que vestir, porque no escucho música para bailar, porque yo la música la escucho para que me transmita un mensaje, para que me comprenda, y escuche sin rechistar, todos los problemas que tu me ocasionas.
Llámame rara pero yo no quiero ir a Londres para enseñar a la gente lo guay que soy con una bandera de UK, porque quiero ir para ver ese lugar tan maravillosos que es, ya que soy de las personas que piensan que por llevar unas Vans carísimas, no significa que seas eso que llamáis "ser moderno".
Creo que soy la única persona que queda que no juzga a la gente por su físico, que cuando mira a los ojos, no se fija en el color de éstos, sino en lo que le transmiten.
Sé que no soy perfecta, pero tampoco quiero serlo, acéptame, o no lo hagas, no voy cambiar ni un milímetro mi forma de ser, lo siento.
Interminables gritos de socorro de un alma ahogada.
Creo haber llegado a uno de esos momentos de la vida que no soportas, a uno de esos momentos de la vida, que por unas circunstancias u otras no eres capaz de manejar bien. Ha llegado un momento en el que nada, ni nadie ha sabido darme lo que a gritos pedía mi corazón.
Supongo que no estoy en condiciones de reprocharle a la gente de mi alrededor nada, pues ni siquiera yo sé exactamente lo que deseo. Dicen que puedo estar pasando por una mala racha, que todos tenemos alguna, el problema empieza en cuando ya no te acuerdas de ninguna racha buena, y sólo recuerdas miles de momentos malos con perfecta claridad.
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