jueves, 12 de julio de 2012

Siempre-nunca.

Porque a todos nos ha dado algún que otro mazazo la vida, a todos nos han roto el corazón, a todos nos han dejado amigos que creímos que serían para siempre, todos nos hemos sentido solos y todos hemos tenido rachas en las que no le encontrábamos motivo a seguir aquí, no encontrábamos el sentido a nuestra existencia. El ser humano es una especia crédula por naturaleza, y la más ingenua de todas, ya que todos sabemos que no hay nada que sea para siempre, pero nos negamos a creerlo y utilizamos esa palabra, "siempre", aun estando advertidos de que eso no va a ser así. Será una palabra preciosa, no os digo que no, pero es irreal pues nada absolutamente nada es eterno, empezando por nosotros mismos. Me resulta irónico eso de "estaremos para siempre juntos", pues es imposible, cuando mueras todo se habrá acabado, todo. Como soy una persona de extremos tampoco veo bien la utilización del 'nunca' como algo correcto, pues nadie es el poseedor del futuro y no podemos saber lo que va a pasar, quizás ese 'nunca' que decimos al romper con una pareja, se convierta en otro 'siempre juntos'. Quizás, quizás, quizás. Siempre y nunca son palabras opuestas, pero a menudo son utilizadas en los mismos casos cuando pasa el tiempo, ¿curioso, no?

Capítulo 1.

Tarde-noche, Sevilla, calor, mucho calor, la gente pasea tranquila al lado del río. Vengo de la biblioteca, con la maleta cargada de libros que estudiar, ya se está acabando el curso, el último esfuerzo, ahora es cuando hay que darlo todo. Últimamente no puedo dormir y tengo taquicardia a todas horas, dicen que es de dormir poco, o del estrés que me producen los exámenes. Quizás sea eso, sí. Me intento llenar la cabeza de pensamientos positivos, pero no lo consigo, así que simplemente me centro en la letra de la canción que estoy escuchando. Llega un momento en el que no sé dónde estoy, ando por inercia, ya que mi cuerpo ha memorizado el camino a casa. Mis pies se mueven solos, y yo no sé muy bien lo que estoy visualizando. De repente caigo al suelo desplomada. En ese momento sólo escucho los pasos de la gente, las bicicletas que pasan a mi lado, pero nadie se para, nadie se para a socorrerme, me levantaría y les gritaría, pero mi cuerpo no me lo permite. A los pocos minutos escucho a un chico que para y se tira al suelo para preguntarme si estoy bien, quiero contestarle, de verdad, pero mi boca no funciona, nada en este estúpido cuerpo me responde. El chico llama a la ambulancia que en un momento ya ha llegado. Me suben a ella, y escucho muchas voces, siento que hacen todo tipo de maniobras con mi cuerpo. Ese es mi último recuerdo antes de levantarme en el hospital. Debo haber dormido horas, espero que días no. En la habitación me esperan mi madre y un chico rubio. ¿Quién es, qué hace aquí? Me formulo miles de preguntas, pero no soy capaz de decirlas en voz alta, así que me limito a un simple 'Hola, mamá'. Al día siguiente me dan el alta, ese chico se ha quedado toda la noche en la habitación conmigo para que mi madre pudiera volver a casa. Hubiera preguntando de no ser porque estaba demasiado cansada para hacerlo. Por la mañana, me visto, me peino, y recojo la maleta con todos mis libros. Al mirar el móvil veo más de 50 mensajes, por lo que se ve, el rumor ha corrido como la pólvora. Abro primero el de mi amiga Ali: 'Tía no veas cómo está tu príncipe azul, qué suerte tienes ;)'. El mensaje me ha dejado bastante traspuesta, ¿cómo lo sabe? quizás se pasó anoche y no la vi. ¿A qué viene lo del príncipe azul? bah, tonterías de Ali. Sigo viendo mensajes y la mayoría son de compañeros de clase preguntando cómo estoy, voy pasando mensaje tras mensaje hasta que me quedo paralizada en uno, es de Jaime, llevamos meses sin dirigirnos la palabra, ¿que querrá ahora? Un instante después me calmo y veo que he estado en el hospital, y quizás sólo lo ha hecho por cumplir. Abro el mensaje y las palabras se me quedan marcadas en el cerebro. 'Ha pasado, tenemos que hablar'.